Desde que el Club Atlético Boca Juniors participase en el Trofeo Teresa Herrera de 1999 el Deportivo no quitó ojo de encima a Juan Román Riquelme, y sino que se lo pregunten a su afición.
En varias oportunidades a punto estuvo el argentino de ser adquirido por el cuadro coruñés, sin embargo, tanto por la tozudez a la hora de soltar pesetas o centavos de los siempre agudos y sagaces
Augusto César Lendoiro y
Mauricio Macri como por la negativa del entonces entrenador blanquiazul
Jabo Irureta, el traspaso nunca terminaría por producirse.
El primer intento de fichaje se produjo en el mítico trofeo veraniego de
1999 cuando
Riquelme, en plena gira de amistosos con su equipo, maravilló como venía maravillando con su amplio abanico de recursos. Pronto
Lendoiro pretendió su fichaje, pero los cerca de 30 millones de dólares que pedía la dirigencia de
Boca hacía imposible su realización. Al año siguiente, la exhibición de
Román ante el
Real Madrid despertó nuevamente el interés deportivista, pero una vez más el elevado precio impedía su llegada a tierras coruñesas.
En verano de
2001 y con la mira puesta en el
Mundial de Clubes que tendría en
Riazor una de sus sedes, el
Deportivo intentó una vez hacerse con los servicios de
Riquelme. Esta vez y aunque el precio era razonable (11 millones por el 50% con opción preferente para comprar el resto en
2003) lo que falló fue que el
Bayern Múnich, Barcelona, Real Madrid y hasta el
Udinese se unieron a la carrera por hacerse con el mediapunta argentino siendo finalmente el cuadro catalán quien terminase fichándole un año más tarde.
Años después, ya en
2005, Riquelme volvió aparecer en la lista de futuribles del
Deportivo. Sus buenas actuaciones en el
Villarreal, equipo en el que se encontraba cedido, así como la falta de un sitio en el
Barcelona de
Frank Rijkaard hicieron que se intentase, aunque sin éxito, incluirle en una operación que llevaría al por entonces de moda
Albert Luque al conjunto catalán. Finalmente, el
Villarreal terminaría comprando la totalidad del pase de
Riquelme.
Fuente |
Renhaldinios